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  • Foto del escritorEsperanza Duarte

Encrucijada

En los tres últimos años me he sentido como si me encontrara en medio de una encrucijada y la verdad es que detesto esa sensación. Son incontables las veces que he deseado que esa sensación se vaya. Y también perdí la cuenta de las veces que creí haber salido de la encrucijada.


Abrir los ojos a la realidad no es fácil, y menos cuando estamos demasiado aferrados a nuestros sueños o deseos. Pero que se puede hacer, la vida no es fácil, ni es lo que pensamos, crecer duele y considero que como seres humanos nunca dejaremos de crecer, en cuanto a madures se trata.


Para mi estar en una encrucijada:

- Es no estar contento en el lugar en donde estas.

- Es sentirte incomodo.

- Es no saber qué decisión tomar.

- Es tener miedo al futuro.

- Es no saber qué camino tomar.

- Es pensar que hiciste una mala elección en el pasado y no quieres cometer ese mismo error en el futuro.

- Es sentirte solo y lo único que tienes a tu alrededor son caminos que parecen iguales.

- Son las ganas de salir corriendo.

- Son ganas de querer tomar un atajo.


Vivir con la sensación de que tomaste una decisión equivocada o tal vez no del todo equivocada sino una que no te convenía, no es nada fácil. Y tampoco es muy bueno pensar que en un futuro no muy lejano todo mejorara por arte de magia. Sin ánimo de ser pesimista, y tratando de ser realista, te diré dos cosas:


1- La magia no existe (por lo menos no para mí, no creo en ella).


2- Todas las decisiones que tomamos tienen sus consecuencias, algunas buenas, otras no tan buenas y sin duda existen también las malas consecuencias. Así que toca poner los pies sobre la tierra y dejar de andar por las nubes.


Tener siempre ganas de salir corriendo sin importar lo que pase, tampoco ayuda; y cada vez que me siento así viene a mi mente una frase de una canción de Kelly Clarkson que dice: “I’m barely hanging on” (Estoy apenas manteniéndome). Así muchas veces lo hago o tal vez lo hacemos, seguimos pero casi a punto de caer rendidos. Y aunque permanezco en el camino, siempre estoy a punto de abandonar, y sin ponerle todo el empeño porque no puedo, simplemente el empeño que debería ponerle a salir adelante con éxito, lo estoy usando es para apenas seguir día a día, y ‘mantenerme’ sin salirme del camino.

En momentos como este, solo respiro profundo y sigo, me molesta la idea de parecer un robot y hacer las cosas de forma automática. Porque mientras actuó como si estuviera programada la vida va pasando y junto con ella momentos que no vuelven y el tiempo simplemente no se recupera.


Es inevitable no sentirnos intimidados por ese futuro incierto que llamamos ‘mañana’.


No es tan fácil como muchas frases lo dicen vivir solo el presente ‘aquí y ahora’. Menos si nuestro presente es lo menos confortante y hasta se torna angustiante. O si tienes un pasado que te persigue y tiene ganas de estropear tu futuro.


Hoy, sigo con la sensación de estar en medio de una encrucijada. Independientemente de si las decisiones que he tomado hasta ahora son las correctas o no; solo una cosa sé, Dios estará conmigo así como lo ha estado hasta ahora, y solo él sabe que me espera en ese futuro incierto. Así que no me queda más que poner toda mi esperanza en Dios. En que El me guiara y enderezara mi camino.


PD: Con cariño y compartiendo parte de lo que hay en mi corazón.


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