top of page
  • Foto del escritorEsperanza Duarte

La felicidad

Muchas películas, telenovelas, series, libros y pare de contar nos han hecho creer que la felicidad del ser humano está en tener un persona a su lado. Si no se tiene a esa persona se es un infeliz de por vida. Nos hacen ver que seremos felices solo si tenemos a ese hombre o esa mujer que corresponda nuestro amor.


Creo que la felicidad es mucho más que eso, no es necesario tener a un “príncipe azul” o a la “chica perfecta” para ser feliz.


Ser feliz es una decisión. Generalmente tendemos a confundir la alegría (una emoción que depende de las circunstancias) con la felicidad (una decisión). Este mundo no es perfecto y por lo tanto es imposible que todas las cosas nos salgan bien, la mayoría de las veces tenemos que luchar contra una serie de obstáculos y situaciones difíciles o incomodas.


Cuando a pesar de todos los problemas existentes a nuestro alrededor decidimos estar contentos con lo que tenemos (familia, amigos, novio (a), esposo(a) ). Aprendemos a ser agradecidos a Dios por cada día.Cuando queremos cambiar algunos de nuestros defectos para ser mejores personas. Cuando decidimos ser felices, muchas cosas a nuestro alrededor cambian.


No niego que amar y ser correspondido por una persona del sexo opuesto, es una de las mejores y más hermosas experiencias de la vida. Aunque es muy importante pero no lo es todo.


Amemos desinteresadamente, procurando la felicidad de la otra persona. Si en una pareja ambos procuran la felicidad del otro, podrán ser felices a pesar de las circunstancias y obstáculos que se presenten.


No intentemos encontrar la felicidad barata que nos han vendido en tontas historias o cuentos de hadas con finales felices que están lejos de nuestra realidad.


Es bueno ser soñadores e idealistas pero siempre con los pies bien puestos sobre la tierra. Y tener presente que ser feliz es una decisión.


1 visualización0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Polos opuestos

Tu tan vainilla y yo tan chocolate. Tu tan a la derecha y yo tan a la izquierda. Tu tan día y yo tan noche. Tan opuestos, pero a la misma vez tan atraídos el uno al otro.

Morada

No quería estarlo, Me negaba a estarlo, Pero cualquier intento de negación Era en vano, era tarde... Me sentía como en el medio de alta mar, en un bote. Gritando auxilio pero no había islas cercanas,

Improvisando

Como caminar en una senda desconocida. Con una brújula en la mano. Con la esperanza de poder llegar al norte sana y salva. Sin saber cuanto me falta por recorrer. A cuantos días y cuantas noches estar

Comentarios


bottom of page